¿Cómo defines tú el Anarquismo?
Práctica emancipatoria cristalizada mediante productos y afectos materiales y simbólicos. Sus modos de producción radican en la generación de “redes de solidaridad” sustentable para la “autogestión”, mediante la lucha social y cultural, al margen de la burocracia y las instituciones del sistema, por medio de la implicación directa a través del “encuentro asambleario-horizontal”, cuestionando “el todo” y proponiendo “acción” para cada especificidad coyuntural o de proyecto integral.
El anarquismo como filosofía política, desde Bakunin o Kropotkin, se entiende como tradición de una práctica liberadora, autogestionada por los protagonistas de los fenómenos sociales, y no por instancias burocráticas externas a la comunidad de caso. Hoy, podemos ligar esta idea con movimientos sociales, contrainformación, etc., siempre, desde la auto-organización y el autorreconocimiento de la propia diferencia, para interactuar desde ahí, con las demás posiciones en juego.
Anarco-comunismo o comunismo - libertario podrían ser algunas aproximaciones conceptuales.
¿De qué forma se puede sustentar la economía en un sistema Anárquico?
No me declaro anarquista íntegro legado por alguna tradición específica; sí, un gran adepto de ciertos enunciados básicos que comparto desde la inspiración “crítica”, de una izquierda liberadora y combativa, insurgente frente a la doctrina del pensamiento único y la castración de los focos periféricos de sublevación... militante de la resistencia, si se quiere.
Aclarado aquello, desde ahí propongo: “autogestión” de los productos culturales y de los “bienes cognitivos”, amparados en el posicionamiento crítico de que, el valor real, de producción, distribución y consumo, esté delimitado por el USO solidario que de cada actividad económica se realice.
La industria prefigura la demanda y, frente a esa condición, se debe alzar la bandera revolucionaria para la emancipación.
La “identificación” y solidaridad con ciertas premisas libertarias, parte del valor cultural que entrego a
Ni un relato sobre Jehová creo que pudiera explicar tal evento. Sin embargo, retomo la respuesta anterior, en tanto que las lógicas del capital actuales y su trascendencia a escala global -que vulnera las fronteras nacionales por medio de la intangibilidad del dinero-, están generando el vector desde el cual emergen propuestas que, eventualmente, entregan cabales y efectivos indicios para un nuevo proyecto de sociedad. Y es que, son hoy los movimientos sociales y la lucha desde la “periferia, la crítica y la resistencia”, quienes ya funcionan desde otros códigos y más temprano que tarde darán el gran golpe.
Habría que especificar qué modelo de sociedad se plantea. En Chile la esfera pública pasa por alto los condicionantes económicos y sólo se establece la burocracia como instancia reguladora, cuando eso es a lo menos una gran ingenuidad. Asumir la liberación de la clase obrera en esos términos plantea un reto de larga duración que merece educación y políticas públicas (paradójicamente desde el Estado) para preparar el terreno. Así las cosas, Chile no entrega las condiciones para tal efecto.
Creo que es Miguel Bakunin, quien responde a una concepción integral de la vida con las preguntas básicas de toda filosofía sobre la condición del hombre y sus circunstancias. Sus enunciados sobre la necesaria rebeldía humana frente a las condiciones opresoras de la naturaleza, su fundamentación del ateísmo, sus pretensiones de cientificidad y las corrientes e inspiraciones libertarias que deriva incluso hoy me son muy reconocidas y respetadas.
Agradecimientos al Periodista don Carlos Reyes por haber concedido la pequeña entrevista.
"Azkatasuna"
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